¿Se puede llevar paraguas como equipaje de mano?

La respuesta es sí, pero hay que investigar qué paraguas. Hace unos días estuvimos en Tokyo y llovía todo el tiempo. Compramos dos sombrillas y como imaginarán, nada baratas. Volamos de Japón a Corea y no sabíamos qué hacer. Los mentados paraguas no cabían en la maleta documentada y eran de pico. Total que después de mucho esfuerzo uno lo pudimos meter en la petaca (me da mucha risa esa palabra), pero el otro no y lo dejamos abandonado. El personal de limpieza llevaba sus carritos llenos de sombrillas y pensamos que estaban prohibidos. Muchos pasajeros los dejan.

Me puse a investigar lo que dice TSA al respecto. La Transportation Security Administration es la mera mera en los aeropuertos de Estados Unidos. Lo que ellos dicen, casi casi que es ley. Pues en su página de internet dice que se puede llevar el paraguas como equipaje de mano sin importar si es de bolsillo o picudo. Sin embargo, hay que checar con las aerolíneas por las restricciones que imponen como equipaje abordo en la cabina.

En el sitio de la TSA se aclara que podemos llevar sombrillas como equipaje de mano, pero insiste en checar con la aerolínea para especificaciones de tamaño

Por ejemplo, Interjet permite objetos de hasta 55 centímetros de altura. Esto significa que solamente puedes llevar un paraguas de bolsillo. Aeroméxico te deja llevar objetos hasta de 56 centímetros de altura, Aerobús de 56 y Volaris de 57 cm. Sinceramente es ridícula esa cantidad y solamente quieren que documentes para pagar más. Casi ninguna maleta de las llamadas carry-on mide eso de altura. Tan solo una mochila de tamaño regular mide 48 centímetros. Los compartimentos superiores en los aviones nuevos son más grandes, pero ahora con esa modita de las tarifas de “basic economy”, ya no puedes llevar ni tus lonjas porque de todo quieren cobrarte.

En el Aeropuerto de Tokyo Haneda vimos gente que subió al avión sus sombrillas picudas, que evidentemente miden más de 56 centímetros. La realidad es que es a discreción de cada aerolínea si te permite o no subirla. Mi recomendación es que tengan un paraguas de bolsillo resistente y ese, lo pueden llevar como equipaje de mano sin ningún problema. No se arriesguen a que les digan que no. Ya saben que los empleados de las aerolíneas suelen sentirse los non plus ultra y con tal de fastidiarte, son capaces de decirte que no, cuando no le afecta a nadie. Aunque si está en las reglas, te friegas. Obviamente no vayan a intentar subir un paraguas de los que usan en el golf, tampoco sean así.

Consideren que si el paraguas va a fuera de su mochila, bolsa o maleta de mano, se considera como una pieza de equipaje. Por eso, mejor el chiquito que cabe en todas partes.

Pasajero con sombrilla como equipaje de mano en un vuelo Tokyo-Seoul. Obviamente medía más de 55 cm y de cualquier forma, lo permitieron

Conviene tener la tarjeta Priority Pass

Un amigo me ha insistido en que escriba a cerca de los salones vip que hay en el Aeropuerto de la Ciudad de México. En lugar de eso, les traigo una recomendación: saquen su tarjeta de Priority Pass.

La pueden comprar, pero los precios son muy altos y más porque se puede obtener como beneficio de muchas tarjetas en México. Por ejemplo, al tener una tarjeta World Elite de ScotiaBank, puedes entrar a los salones las veces que quieras sin pagar y además, incluye a un acompañante. También puedes disponer de ella con American Express Gold, Platinum y Black. Sé que otros bancos tienen convenio con Priority Pass, pero estas dos instituciones, son con las que yo tengo la tarjeta.

En la Ciudad de México hay varios salones a los que tenemos acceso como clientes de Priority Pass: en la Terminal 1 en The Grand Lounge Elite, Lounge 19 y el Salón de Avianca. En la Terminal 2 se puede acceder a los Salones Premier y al de Aeromar.

Una de las ventajas, a diferencia de los salones de las aerolíneas, es que no es necesario viajar en primera clase. Cuando llegas al mostrador del salón, solamente te pedirán la tarjeta, tu pase de abordar y pasaporte.

Vale la pena porque pueden echarse unos drinks coquetos antes de subirse al avión. En los mejores salones hay hasta comida. En los normales, pueden esperar lo típico: sandwichitos, papas y alguna fruta.

El salón de Asiana en el Aeropuerto de Seoul Incheon

Lo malo es que la cobertura es irregular. Hace unas semanas, viajamos a Oaxaca. El aeropuerto es muy chiquito y aun así, hay un salón VIP con acceso a clientes de Priority Pass. El contraste lo vimos en el Aeropuerto de Tokyo Haneda, uno de los más grandes del mundo y no tiene salón. En Los Ángeles la oferta también es muy limitada, al igual que en San Francisco. En cambio, en Tokyo Narita, hay cinco opciones. Nosotros entramos al de Korean Air y lo que más me gustó es que hay máquinas de cerveza de barril automáticas. Sí, así como lo leen y lo pueden ver aquí abajo.

Regresando a los salones en el Aeropuerto de la Ciudad de México, mi favorito es el Lounge 19 porque hay un spa de cortesía. Qué maravilla que te den un masaje de pies o te hagan manicure antes de abordar tu vuelo.

Los precios de Priority Pass, si deciden comprar la membresía sin convenio con algún banco, son: Standard 99 dólares al año pero hay que pagar 27 USD cada vez que lo uses y también tus invitados tienen que ponerse la del Puebla y caerse con esa lana, Standard Plus que cuesta 249 dolarucos anuales y te incluye diez visitas y 27 dólares la de cada acompañante y está la Prestige que por 399 piedrólares te da acceso a cientos de salones alrededor del mundo de forma ilimitada, pero por invitado pagas 27 USD.

El tip es que se acerquen a su banco de confianza y pregunten cuál de sus productos incluye Priority Pass. Tampoco se puede ser gorrón. Es un hecho que para tenerla, hay que contratar una tarjeta de crédito con anualidad. Al final es un producto Premium y hay que pagar por él. Con que viajen dos o tres veces al año lo desquitan. Vale mucho la pena y en especial, cuando las conexiones o esperas son largas.

Los abusos de las aerolíneas cancelando boletos beneficio

Comprar boletos con millas conviene en algunos casos. Las tarifas de Aeroméxico, por ejemplo, son altísimas. No vale la pena sacar el boleto para una persona porque además de que se deben dar muchos puntos, también los impuestos y cobros que se inventan son altísimos. Ejemplo segmento Los Ángeles-México misma fecha: American Airlines 15 mil millas y 110 pesos mexicanos. Aeroméxico 30 mil puntos y 1,140 pesos. ¡Qué asalto! No tendrían ni por qué cobrar los de Aeroméxico porque de Estados Unidos a México no hay TUA y ningún tipo de impuesto.

La única forma en que les recomiendo acumular sus puntos en Aeroméxico es si tienen una tarjeta American Express con la aerolínea. Dependiendo de su nivel de gasto, les dan cupones 2×1 en el año y pueden ser para vuelos o Estados Unidos y Canadá (insisto, dependiendo cuánto gasten con la Amex).

Ya me desvié del tema. Lo que quería advertirles es que tengan mucho cuidado al reservar boletos beneficio. Esta semana volaba a Los Ángeles. Compré la ida con American Airlines y el regreso lo saqué con millas, también en AA. Como mi abuela está muy grave, cancelé el viaje de último momento. Me resigné a perder el segmento que había pagado y hablé a American para que me regresaran las millas a mi cuenta.

Me llevé una desagradable sorpresa cuando me dijeron que sí me podían regresar las millas pero que debía pagar 150 dólares de penalización. ¿Qué? Antes no era así. De verdad que de todo quieren hacer negocio. No sé si perder esas millas o pagar los malditos 150 dólares.

Después hablé a Aeroméxico porque mi esposa regresaba de Los Ángeles con ellos. También sacamos el boleto con puntos y otra vez lo mismo. Esos desgraciados queriendo cobrar 2,900 pesos por cancelar la reserva y regresarme mis puntos. Son 30 mil y no sé si pagar la dichosa cuota o perder lo que acumulamos con tanto esmero y gasto.

La moraleja es que lean muy bien las cláusulas de los boletos beneficio. Las aerolíneas cada vez son más abusivas. Desconozco si otras aplican estas condiciones, pero esto es reciente.

Lo peor es que el hotel también lo había pagado con puntos de One World y se perdieron porque no aceptan cancelaciones. De por sí, ya es nefasto que con lo que acumulas de un vuelo a Tokyo, otro a Madrid, uno a Buenos Aires y otro a Santiago, te alcance solamente para dos pinchurrientas noches de hotel.

Iba a decirles que lo barato sale caro, pero ni eso, porque acumular puntos, kilómetros, millas o lo que sea, es muy caro.

Mi lugar favorito en Tokyo

Mi amigo Sopitas en su biografía de Twitter escribió que es un tipo muy afortunado. Yo también lo soy. Cuando se escribe de viajes, comida y en general, de experiencias, es imposible no pecar de presumido, por más que se intente ser humilde. No importa. El chiste es poder compartir lo que vamos aprendiendo en el camino, por si algún día les es de utilidad.

Cuando leo y releo lo que escribo, las ansias de buscar el mejor texto posible me carcomen, pero al final lo dejo tal como me viene a la mente, para que cuando el amable lector le dedique su valioso tiempo, sienta que me está escuchando como soy, sin pretensiones. Por ejemplo, sé que en español se escribe Tokio, pero a mí me gusta con Y, Tokyo. ¿Y qué?

Hoy toca mi lugar favorito en Tokyo. Soy gordito, entonces es una obviedad que mi happy place sería algo de comida. Se llama Butayaro y al parecer, se escucha muy similar a una grosería en japonés porque cada vez que repetía la palabra enfrente de una amiga de allá, moría de risa y me trataba de explicar que es una mala palabra.

En Tokyo lo único que no hay es espacio. Este restaurante es miniatura y consta de una barra en L y enfrente tiene la cocina, que consiste en un asador, varias ollas y una máquina en la que tú eliges qué quieres y depositas el dinero como vending machine, te entrega un ticket y se lo das a las doñitas.

Butayaro es un lugar sin pretensiones. Está en un tercer piso y parece que el target son los liliputienses, porque apenas y cabemos los chaparritos. Solamente entran nueve comensales y a la hora del lunch, la fila puede llegar hasta la calle. El menú es muy sencillo: sopa miso, alguna otra curiosidad que no logré descifrar y un butadon espectacular. De tomar, agua sola o cerveza. No hay más.

La máquina en la que ordenas lo que vas a comer

El butadon es carne de puerco con una especie de salsa teriyaki sobre arroz gohan. No saben qué maravilla. Solamente de imaginarlo, ya me dio hambre. Los japoneses son expertos en cuidar los detalles. Rebanan a la perfección la carne para que quede homogénea y el grosor es un poco mayor que el de un carpaccio. De esta forma, la cocción es la ideal.

Lo mejor es que Butayaro cumple con las 3B: bueno, bonito y barato. Además, está en una zona por la que todos los turistas pasan, ya que se encuentra a escasos 500 metros de Akihabara, ¡donde venden todo lo relacionado con los freaks, digo, geeks!

¿Cuánto cuesta? Hay tres tamaños de butadon: de 500, 700 y 900 yenes. Mi esposa se empaca el de 700 y yo, dependiendo de mi hambre. Esta última vez, un día me comí 2 de 600 (bodrio, asqueroso del mal) y la otra uno de 900. Para que resbale, una Sapporo bien pinches fría.

 

El tip que debo compartirles es que vayan después de las 2 de la tarde porque antes, la fila es muy larga. Si son de los que tienen la necesidad de comer casi todo con limón (yo soy de esos), enfrente hay un minisúper Lawsons que vende jugo. Ni modo, es lo que hay, al menos que vayan cargando sus limones. También llevo mi Salsa Tabasco, pa que me critiquen a gusto. Ahhhh… no olviden su sweater porque al ser un lugar cerrado y con el asador, prenden el aire acondicionado en lo más fuerte. Y sí, se van a ahumar, pero ni modo. Lo vale

Esta es la fachada. El metro más cercano es Ochanomizu

¿Qué llevar en el kit de medicinas al viajar?

La noche previa a un viaje siempre andamos del tingo al tango con mil pendientes. Hacer la maleta es una de las peores cosas de un viaje. No conozco a alguien que diga “¡Wuhuu! ¡Qué emoción! Tengo que hacer mi maleta!”

En la petaca (me da risa esa palabra) tenemos que meter la ropa, chanclas, artículos de limpieza personal, encargos de medio mundo y nunca debe faltar un kit de medicinas. No me gusta llamarle de primeros auxilios, porque no lo es. Es simplemente lo que podemos tomar en caso de que nos dé dolor de panza, catarro, tos, etc.

Les comparto la imagen de mi kit y el estuche en el que lo meto. El chiste es que sea algo pequeño. Tampoco es necesario llevar toda la Farmacia San Pablo en la maleta.

Lo que nunca debe faltar para el catarro son el NyQuil y DayQuil, los de hasta arriba a la izquierda. Esta vez compré marca libre porque tenían descuento. Si no tienen acceso a un CVS, Target o Walgreens, pueden sustituirlo por Next, también es muy efectivo. Después tenemos una especie de Mertiolate para heridas menores, es el frasquito café. Aspirinas y Paracetamol para cualquier dolor de cabeza, así como Zantac para prevenir dolores estomacales y acidez. Típico que vas a Oaxaca y no puedes comer mole porque se te sale el pun. Entonces, una pastilla de esas antes de comer y listo. La pueden cambiar por Ranitidina, pero les soy sincero, el efecto del Zantac es mucho mejor. Ya que andamos con esto de los dolores de panza, nunca debe faltar un Imodium. Cuando viajas le entras a sabores y alimentos nuevos y nunca sabes cuándo acabarás con un chorrito de problemas. Tampoco debe faltar el típico Alka-Seltzer.

También es indispensable viajar con un par de gasas y unos curitas, así como agua oxigenada y alcohol. Necesario un antiséptico para limpiar heridas leves. Yo tengo que ir al súper, porque como ven en la foto, me falta eso. El Cortizone es una maravilla para quemaduras, picaduras y cosas por el estilo. El Benadryl son las pastillas rosas y es antihistamínico.

El Icy-Hot y el Dolac para los golpes. Y bueno, lo dejamos hasta aquí porque veo que también me faltan Histiacil para la tos, Flanax (porque con Flanax… ¡desinflanax el dolor) y Tempra. ¡Voy al súper! Si ven flaco mi botiquín de viaje, se reciben consejos porque nunca está de más y el chiste es que nos complementemos en este espacio.

Algo muy importante: si viajan a Asia, en específico a países musulmanes, tengan muchísimo cuidado con el kit de medicinas. Infórmense de qué pueden meter a esos lugares. Una medicina para el catarro en México puede estar prohibida en otro país y terminarían en la cárcel por varios años. ¡Truchas!

 

Cinco razones por las que no debes documentar al viajar en avión

Maleta chica o maleta grande. A veces es imposible no documentar el equipaje, pero intenta no hacerlo. A mí no me queda otra opción cuando llevo envases con líquidos de más de 100 mililitros, pero de otra forma, hago hasta lo imposible para llevar mi maleta conmigo. Estas son cinco razones por las que NO debemos documentar:

1.- El tiempo. Si vas a checar tus triques, tienes que llegar al menos dos horas antes si es vuelo internacional y máximo 90 minutos antes si es nacional. Lo malo es que cuando vives en una ciudad grande el tráfico es imprevisible y acabas llegando 3 horas antes. Mejor una carry-on, imprimes tu pase de abordar desde la casa y directo al avión. Seguramente hasta tiempo te sobrará para echarte una cerveza.

Sin prisas y con la maleta siempre en mano. La foto la tomé en Madrid Adolfo Suárez Barajas

2.- Maltratan nuestras cosas. Supongo que les han tocado esos videos en los que observamos cómo “cuidan” el equipaje los empleados de los aeropuertos y aerolíneas encargados de llevar las maletas al avión. Las avientan como si fueran pelotas. Imagínate que te compraste tu maletita Tumi muy cuquis y desde la comodidad de tu asiento alcanzas a ver cómo la avientan a la banda para subirla a la aeronave. Te va a dar el patatús y no precisamente por la turbulencia.

El momento en que suben al avión el equipaje. Es el Airbus A380 en el AICM

3.- Robos. ¿A cuántos de ustedes les han abierto la maleta para robarles? Esto es muy común y ni cuenta nos damos hasta que llegamos al hotel y comenzamos a desempacar. Cuando documento, jamás guardo cosas de mucho valor. Solamente va lo inevitable que son los líquidos, toiletries y la ropa. Nunca manden electrónicos a la panza del avión porque es lo que más se roban junto con perfumes.

4.- Te siembran cosas. Les recomiendo que en Nat Geo vean el programa de Alerta Aeropuerto. Ejemplifican todas las formas de transportar droga. Muchos empleados en las terminales aéreas están coludidos con la delincuencia para sembrar mercancías ilegales en el equipaje de los pasajeros. En la Ciudad de México pasa de a tiro por viaje en vuelos procedentes de Sudamérica, en especial de Colombia y Perú. Por eso cuando vienen de estos destinos los separan y el baggage claim es en una zona especial. Así la policía tiene mayor control. Pónganse truchas

5.- Conexiones. Supongamos que van a hacer un vuelo México-Londres con escala en Houston y solamente tienen una hora entre un vuelo y otro. Tienen que recoger sus maletas en Estados Unidos y luego llevarlas al mostrador de “Equipaje en conexión”. Típica Ley de Murphy, las maletas tardan siglos en salir y ustedes tienen prisa. En cambio, si llevan una carry-on, no tendrán este problema.

Esperando las maletas en el Aeropuerto de Madrid con 40 minutos de conexión a Barcelona. ¡A correr!

 

En los aviones más modernos el compartimento superior del equipaje abre de arriba hacia abajo para maximizar el espacio y así caben más cosas