El mejor ambiente del mundo está en La Bombonera

Perdone la muchachada si pierdo la objetividad (que de cualquier forma creo que no existe). De antemano ofrezco una disculpa porque el futbol es así, pasión pura. Y bueno, ¿qué le vamos hacer? Cada vez que estamos en Buenos Aires hago hasta lo imposible para ir a los partidos. Muchas veces me he llevado un gran chasco porque acostumbramos venir en Navidad y en esas fechas no hay liga. Ahora tuve suerte de que siga la Libertadores. Tocó ir a ver a Boca.

Boca Juniors es uno de esos equipos que lo amas o lo odias. Yo elegí la segunda, porque en algún momento le fui a Cruz Azul y estos mentecatos le metieron al club la derrota más dolorosa de su historia en una final libertadora. Sin embargo, es imposible negar que en su estadio se vive el mejor ambiente del mundo. Fuera de un mundial, es imposible encontrar algo similar. Ni en Dortmund, ni en Liverpool, ni en Belgrado. Obviamente tampoco en El Volcán o el Bancomer de Monterrey. La Bombonera de Boca es única. Las palabras no alcanzan para describir lo que los aficionados podemos sentir en ese lugar.

Vayamos por partes. Aterrizamos en Buenos Aires a las 3 de la mañana y la cuñada nos fue a buscar a Ezeiza. Va un tip de viaje: cuando vengan a Argentina y traigan dólares, chequen que los billetes que les dan en México no tengan ninguna marca con pluma o marcatextos. Anoche que cambié, no me aceptaron varios porque tenían marcas. Me ardí tanto que hasta le dije al cajero: “Che, boludo, preocupáte más por los bishetes argentinos que entregás, porque esos se ven más falsos que los dólares que te estoy dando”. Y sí.

Después de dormir unas horas, llegamos al departamento que será nuestro hogar por las próximas dos semanas. Un lugar muy bonito eh. La Pili se lució, Mi suegra diría que “diez puntos”. La amiga de toda la vida de la esposa nos prestó su casa. Todo muy bien acá. Tiene un gatito que se llama Issi, a quien tendremos que cuidar. Es un gran personaje el misifús. Es un poco tímido pero agarra confianza en un ratito y listo.

Por la tarde encaminé a la cancha pero antes tenía que recoger mi boleto en un hotel de la zona de Recoleta. Me fui en tren a Retiro y de ahí caminé unas cuadras. Mirá vos, que el barrio es pipirisnais. Es el equivalente a Polanco pero con una arquitectura francesa que la hace imponente. Te remonta a los buenos tiempos de la Argentina.

La estación de Retiro. Separa a Recoleta, el barrio de los millonarios, con la Villa 31, el barrio de los más pobres

Caminé hasta 9 de Julio, la calle más ancha del mundo. Mide 140 metros. Le tomé foto al Obelisco para que vean que sí vine a Buenos Aires y enfilé a la cancha de Boca. El estadio Alberto J. Armando está en una zona muy brava de la capital. Hay que andarse con cuidado porque la barriada no perdona y los malandrines están al acecho.

En los estadios argentinos no venden alcohol. Tomé mis precauciones y me eché una Quilmes cuando me bajé del camión. El futbol sin chela no es futbol. La Bombonera es imponente. Es un lugar viejo, descuidado y muy maltratado, pero mítico. Los amantes del deporte deben venir al menos una vez en su vida. El ambiente es inigualable. Por más que sientas repulsión hacia Boca, hay una parte que termina envolviéndote. La tribuna impone.

Las palabras no alcanzan para describir lo que se vive en ese caldero amarillo y azul. Les comparto unos videos para que se emocionen.

 

El marcador fue lo de menos. Boca Juniors necesitaba ganar y que Palmeiras no perdiera para calificar a octavos de la Libertadores. Como se esperaba, se dio la combinación. Fue una noche única. De esas que recordarás y recordarás hasta que vuelva a pasar.

Policías afuera del estadio viendo el partido de Boca

El AICM apesta pero no importa porque hay masajes gratis

Los aviones nunca dejarán de asombrarme. Me encantan. Por más veces que uno se suba, es imposible no sorprenderse con que algo tan diminuto, tan insignificante en el cielo, pueda recorrer el mundo tan rápido. Hoy tocó volar por Latam. Se ha convertido en la segunda línea que más utilizamos porque la familia de la esposa vive en Argentina y hay que darse la vuelta.

Siempre que toca avión, la noche anterior la paso mal. Volar me da miedo pero no es por eso que acaba siendo un calvario. Hay demasiados pendientes. Ahora que no estoy trabajando, pensé que serían menos pero no contaba con que Pancho se enfermaría del estómago. Vomitó siete veces durante la madrugada y entre la esposa y yo, le velamos el sueño. Esta es una de las razones por las que no podemos tener hijos. Somos incapaces de lidiar con la enfermedad de un perro, nos preocupamos demasiado, casi nos ahorcamos. Ahora imagínense con un chilpayate jodoncín. No, no, pasamos sin ver.

Llegamos al aeropuerto a las 6 de la mañana. El vuelo era a las 8 y el mostrador estaba vacío. Ni parecía que un Dreamliner estuviera a punto de abordar. Señal de que el vuelo no se había vendido y es temporada baja y que el Dios del asiento de a lado vacío se apiadaría de nosotros. Así fue.

El interior del Dreamliner versión 900 de Latam. Este avión tiene 1.5 años de antigüedad

Va #TipDeViaje: en el AICM hay varios salones para viajeros frecuentes, para los que tienen tarjetas influyentes. No me gusta decirles VIP, ese no es el término. El caso es que en algunos hay spa mientras esperas para ir a la puerta. En el de MasterCard y American Express hay, pero el problema es que es first come – first served. Entonces nunca hay lugar. Ley de Murphy, antes de ti siempre está la gordita que va a Villahermosa y se quiere hacer las uñas de gelish para la boda que tiene al día siguiente. Sin embargo, en el The Grand Elite Lounge de la sala 19 puedes reservar con varios días de anticipación para disfrutar de la experiencia. Hoy nos hicieron masaje de patukis y directito al avión. Me sentí como el Maharajá de Pokajú en Don Gato. Ahhh y lo mejor es que es gratis.

Abordamos y como lo tenía contemplado, el Dreamliner tenía muchos lugares sin ocupar. Había seleccionado en la fila 18 pero vi que la parte de atrás iba más vacía que Six Flags entre semana y mejor nos sentamos en la fila 34. La esposa llevaba tres asientos para ella solita y yo también.

El Dreamliner no es el avión más cómodo, pero es cumplidor. Bpeing solamente se enfoca en que sus aeronaves sean funcionales. La comodidad no es prioridad

No tomé Clonazepam para dormir. Confié en que tenía tanto sueño que dormiría al menos cinco horas. ¡Matanga dijo la changa! Always stick to the script. En vuelos de más de 6 horas, debo tomar la pastilla o se me hace eterno. Total que dormí tres horas y después vi Netflix. No les diré en qué serie voy porque ustedes son súper bitches spoilers y me la arruinarían.

Majestuosos y vigilantes los volcanes. ¿Ya vieron qué se ve al fondo? Espectacular

Me perdí el desayuno. A diferencia de las aerolíneas de élite, en Latam no te dejan un papelito que dice que cuando despiertes pidas tu comida. O sea, te friegas si te quedas jetón. El vuelo transcurrió sin novedad. Desde que se fusionaron LAN y TAM, la calidad ha bajado mucho en estos vuelos. Los sobrecargos se limitan a los dos servicios de alimentos en el vuelo de 8 horas y listo. Nada extra. Hasta las líneas gringas te sorprenden con un detallito de vez en cuando: helado Häagen-Dazs, un sandwichito a medio vuelo o botellas de agua incluso en coach. Nada de nada.

La comida parecía la vomitada de Pancho pero la verdad es que tenía buen sabor. Lástima que se queda uno con hambre porque ni “un pancito dan”

Llegó la comida y para esa hora, ya estaba hambriento. Cuando la aeromoza (me da risa esa palabra, suena como del siglo XX) me pasó mi charola, me quedé como: That´s all? Un platito redondo con carne y puré. Estaba bueno, pero ya no te dan pan o ensalada. Cero consideraciones con los gorditos que necesitamos muchos carbohidratos para ser felices.

Galley del 789 de Latam

Comenzamos el descenso. Como ya es costumbre, todo gris. Santiago es una de las ciudades más contaminadas del mundo y cuando aterrizas aquí, te percatas de ello. Hay una capa asquerosa que hasta puede confundirse con bruma. Aterrizamos y como tenemos vuelo en conexión, no pasamos Migración y Aduana. En cinco minutos ya estábamos de regreso en las salas. Aunque no se confíen. Hoy fue corta la fila de seguridad pero hay días que rebasa los 200 m de larga.

Estamos en uno de los salones de Priority. Chambón. Hasta los del AICM son mejores. Ahora a esperar el vuelo a Buenos Aires. Mientras tanto, vamo abriendo unas botellas de vino espumoso (ellos le llaman champagne. Sí, como no). Nos leemos en desde la Argentina o antes, si la nación os lo demanda. Ah vedá

 

¿Qué llevar en el kit de medicinas al viajar?

La noche previa a un viaje siempre andamos del tingo al tango con mil pendientes. Hacer la maleta es una de las peores cosas de un viaje. No conozco a alguien que diga “¡Wuhuu! ¡Qué emoción! Tengo que hacer mi maleta!”

En la petaca (me da risa esa palabra) tenemos que meter la ropa, chanclas, artículos de limpieza personal, encargos de medio mundo y nunca debe faltar un kit de medicinas. No me gusta llamarle de primeros auxilios, porque no lo es. Es simplemente lo que podemos tomar en caso de que nos dé dolor de panza, catarro, tos, etc.

Les comparto la imagen de mi kit y el estuche en el que lo meto. El chiste es que sea algo pequeño. Tampoco es necesario llevar toda la Farmacia San Pablo en la maleta.

Lo que nunca debe faltar para el catarro son el NyQuil y DayQuil, los de hasta arriba a la izquierda. Esta vez compré marca libre porque tenían descuento. Si no tienen acceso a un CVS, Target o Walgreens, pueden sustituirlo por Next, también es muy efectivo. Después tenemos una especie de Mertiolate para heridas menores, es el frasquito café. Aspirinas y Paracetamol para cualquier dolor de cabeza, así como Zantac para prevenir dolores estomacales y acidez. Típico que vas a Oaxaca y no puedes comer mole porque se te sale el pun. Entonces, una pastilla de esas antes de comer y listo. La pueden cambiar por Ranitidina, pero les soy sincero, el efecto del Zantac es mucho mejor. Ya que andamos con esto de los dolores de panza, nunca debe faltar un Imodium. Cuando viajas le entras a sabores y alimentos nuevos y nunca sabes cuándo acabarás con un chorrito de problemas. Tampoco debe faltar el típico Alka-Seltzer.

También es indispensable viajar con un par de gasas y unos curitas, así como agua oxigenada y alcohol. Necesario un antiséptico para limpiar heridas leves. Yo tengo que ir al súper, porque como ven en la foto, me falta eso. El Cortizone es una maravilla para quemaduras, picaduras y cosas por el estilo. El Benadryl son las pastillas rosas y es antihistamínico.

El Icy-Hot y el Dolac para los golpes. Y bueno, lo dejamos hasta aquí porque veo que también me faltan Histiacil para la tos, Flanax (porque con Flanax… ¡desinflanax el dolor) y Tempra. ¡Voy al súper! Si ven flaco mi botiquín de viaje, se reciben consejos porque nunca está de más y el chiste es que nos complementemos en este espacio.

Algo muy importante: si viajan a Asia, en específico a países musulmanes, tengan muchísimo cuidado con el kit de medicinas. Infórmense de qué pueden meter a esos lugares. Una medicina para el catarro en México puede estar prohibida en otro país y terminarían en la cárcel por varios años. ¡Truchas!

 

Elba Esther Gordillo tenía razón

Es entendible que Elba Esther Gordillo viviera en San Diego. Es el paraíso y a unos cuántos kilómetros de México.

Hasta hace dos años volar desde la Ciudad de México a San Diego era más rápido haciendo escala en algún aeropuerto de Texas. Ya no. El puente CBX, que une el Aeropuerto de Tijuana con Otay, ha simplificado el proceso y nos ahorra mucho tiempo. ¿Cuánto? Al menos hora y media.

Tomas tu avioncito a TJ y si no tiene retraso, aterrizas en tres horas y media. Te bajas y como dijo Javi Noble: ¡Pum! Cruzas el puente y en cinco minutos estás en California.

La entrada al puente CBX desde Estados Unidos

 

Conforme te acercas al centro de San Diego, el panorama va mejorando y si cruzas a la Isla de Coronado, el paisaje se convierte en tierra de millonarios. Mansiones por todas partes. Terrenos con valor de millones de dólares y un estilo de vida como el de Sausalito. Aquí vivía Elba Esther.

Del otro lado de la bahía, San Diego tiene montón de cosas por ofrecer: Sea World, el mundialmente famoso Zoológico, shopping, atardeceres espectaculares en La Jolla (sí con doble L) hasta un equipo de béisbol chambón que pocas veces da alegrías, pero no deja de ser de Grandes Ligas.

Nos alojamos en Mission Valley, el lugar ideal si quieren ir a los parques de diversiones, de compras y viajan en familia. Si rentan coche, pueden estacionarse sin problema en la calle porque hay espacio. Contrario a Downtown, donde te atoran entre 30 y 50 dólares por noche de estacionamiento hasta en los hoteles 3 estrellas, ni siquiera en uno súper fifí, como diría El Peje.

Fuimos a La Jolla Cove, un risco con piedras que dan al mar y en el que descansan las focas y leones marinos. La esposa ya me quería dejar ahí. Digo, por el tonelaje, capaz que me confundían con una foquita.

Riscos espectaculares en la Jolla, California

La vida por estos rumbos está muy cara para los que venimos de vacaciones porque el dólar otra vez se vende en 20 pesos y vas a cenar a lugares como Outback, Red Lobster o Friday’s y en una sentada dos personas se echan cien dólares. Además, en Estados Unidos cada vez te clavan peor el diente y la propina mínima que esperan los meseros es de 15 por ciento. ¡Ya quieren 20 por ciento por default! ¡Si no es kermesse!

Por el cambio de horario, nos fuimos a dormir temprano. Total que el sábado solamente fuimos a In-N-Out por hamburguesas (les digo que somos gorditos), a ver a mis amigas las focas, a Target y a cenar. Obviamente en la noche fuimos a Jamba Juice, uno de mis lugares favoritos. Me gusta el Mango A-Go-Go.

El domingo desayunamos en Dennys, otro de los clásicos cuando estamos en The United States of America. Pedí tanto de comer, que la mesera me llevó tres platos y hasta me dijo: Usted éntrele, al fin que es domingo”.

Saliendo de desayunar, anduve en bici con la esposa para bajar todo lo que me había empacado. Recorrimos el centro de San Diego por toda la bahía. Es un placer porque empiezas en el estadio de béisbol, pasas por la estación de tren, el muelle donde anclan los cruceros y terminas en el aeropuerto. El día estuvo espectacular.

En la tarde, la esposa me dejó en Petco Park y fui al juego de los Padres. Deberían de darme un premio porque contando los tres juegos en Monterrey de MLB, vi cuatro veces en una semana a semejante equipo chambón.

Una chela en el estadio cuesta 11.75 dólares. Te matan la borrachera antes de empezar. Peor aún, si pides que te lleven tu comida a tu lugar, tienes que pagar extra. Para que se den una idea, por este bbq sándwich y la cerveza, pagué 33 dólares. ¡Pos oye! Te llevan hasta tu babero para que no te ensucies pero con lo que cuesta, hasta podría comprar un galón de detergente +Color pa las manchas. Imagínense pa cuántos kilos de Bold 3 alcanzaría. Es más, casi casi que si la camisa se mancha, con ese dinero podría comprarme una nueva.

Comiendo muy cuquis en el estadio. Saben que soy puerquito y me llevan hasta babero

 

Te llevan la comida hasta tu lugar al más puro estilo de Uber Eats

La esposa siempre me insiste en que me ponga bloqueador pero eso de ser obediente no se me da. Apenas era la tercera entrada y el sol caía a plomo. Ya me sentía como pollo a medio rostizar Hacía mucho calor, el sol estaba más fuerte que cuando despierta Luis Miguel.

A medio partido me llegó un email de Volaris. El vuelo de regreso tenía cuatro horas de retraso. Salí del juego y me encontré con la esposa. Fuimos a ver al América, un ridiculazo más. ¿Les extraña?

 

Nuestro avión supuestamente llegaba a las 11:30 de la noche a México pero terminamos aterrizando casi a las 3 de la mañana del día siguiente. Ahora, a la casa y poner una lavadora porque mañana volamos a Buenos Aires. La la laaaa

Lo que hay que saber:

  • El puente CBX cuesta 30 dólares por persona ida y vuelta. Solo se puede utilizar si se llega por avión a Tijuana. Obviamente hay que llevar pasaporte y visa gringa para cruzarlo.
  • Si rentan coche en San Diego, hospédense en Mission Valley para evitar el pago de estacionamiento. Dejan el auto en la calle, hay espacio. Hay hoteles para todos los presupuestos, incluyendo Hilton, Sheraton, La Quinta Inn, etc.
  • Los atardeceres en la costa son espectaculares. En La Jolla hay algunos restaurantes, pero en el centro en la bahía también encuentran buenas opciones entre el Hyatt y Market St.
  • Si van al béisbol, compren los boletos en StubHub. Suelen ser más baratos que en Ticketmaster.
  • Si rentan coche fíjense desde México qué seguros cubre su tarjeta de crédito porque son muy gandallas y te quieren cobrar hasta el seguro de gastos médicos de un diabético. Sí, ya existen.
  • No viajen por Volaris. Hemos venido dos veces por esa línea y en ambos casos, pésimas experiencias. Para que se den una idea, fueron 6 horas de vuelo y 6 más de retraso.
Volaris cada vez peor. Retrasan sus vuelos y engañan a los pasajeros. Con horas o días de anticipación ya saben que no cumplirán con sus horarios
  • In-N-Out es uno de los mejores lugares para comer hamburguesas en el mundo. Que no los espante la fila del drive-thru. Mejor entren al restaurante.
  • La mayoría de la gente va a los Outlets de San Ysidro. Si el tiempo no es impedimento, recomiendo los de Carlsbad. Son de la cadena de Premium y hay menos gente.
Petco Park, el estadio de los Padres
La esposa en bici con el centro de San Diego al fondo. ¡Padrísimo!

El día que mamá me abandonó

Si tienes más de 30 años, recordarás la vida sin internet. Es una contradicción decir que todo era más simple (porque no lo era), pero es una realidad que éramos menos dependientes de la tecnología.

Corría el año 2000 y yo era un enfermo del futbol, un adicto sin remedio que se la vivía de estadio en estadio. Todo el dinero que me caía lo usaba para comprar revistas y libros. Una de mis favoritas era Don Balón. La traían de España y en ese entonces costaba 30 pesos en Sanborns. En una de sus ediciones se anunciaba el flamante campamento del Barcelona. Sí, el equipo en el que jugaban Figo, Zubizarreta y Rivaldo.

Para no hacerles el caldo gordo, con mucho esfuerzo mamá y papá pudieron pagar el mentado campamento y volamos a Madrid con Cachuchas (mi hermano) y mis amigos Othón y Esteban. Era la primera vez en mi vida que me quedaría sin familia. El reto era grande pero iba feliz por jugar futbol con niños de todo el mundo y de gran nivel (alguno que otro llegó a primera división con el Barça).

De Madrid volamos a Barcelona y de ahí en autocar a Andorra. Las canchas eran espectaculares y nos trataban como si fuéramos del primer equipo. Era una concentración profesional y Pep Guardiola, el mismísimo Pep Guardiola era nuestro técnico.

Mamá y Cachuchas tenían que regresar a México y allí fue cuando todo se vino abajo. Un empleado de Nike los llevaría de a Barcelona para que emprendieran el viaje. Fue una madrugada de mucho dolor para mamá, el hermano y para mí. Me dio el Mal del Jamaicón y quería regresarme con ellos. Fue un show en el hotel. Cachuchas sufría pero la que la estaba pasando muy mal era mamá. Por primera vez dejaba a su Albertano solo al otro lado del mar.

Terminé quedándome en Andorra y la familia regresó a México. Mis amigos trataban de consolarme porque realmente extrañaba mi casa. De día todo fluía pero en las noches me hacía falta mi cama. En los entrenamientos los tres mexicanos éramos la sensación porque nos conocíamos de toda la vida y jugábamos con los ojos cerrados. Nos entendíamos tan bien en los partidos, que los entrenadores decidieron separarnos porque no teníamos rival. El éxito fue tal, que la directiva del Barcelona nos ofreció quedarnos a vivir todo un año en La Masía (donde se desarrollan las inferiores del club). Los tres nos negamos. Éramos muy niños para percatarnos de la oportunidad que se nos presentaba. Teníamos 13 años y el mundo no estaba tan globalizado como en la actualidad.

Todas las noches hablaba a México. Diario me gastaba 2 mil pesetas en un rascuacho teléfono que había en el lobby del hotel y para que mamá estuviera tranquila, Pep Guardiola y su hermano Pere hablaban con ella. Todavía hasta hoy, mamá me recuerda la frase que le decía el ahora entrenador del Manchester City: “Es que de día es un majo, pero de noche se transforma”.

Pasó el tiempo. Ese día que mamá me soltó la mano y largó llorando, sirvió para crecer como persona. Jamás imaginamos que algunos años después me iría de la casa para vivir solo en China. Fueron momentos duros, pero de mucho aprendizaje. Si me hubiera regresado, es muy probable que después fracasara en mi intento por vivir en otro país. Desde entonces, he andado de pata de perro por todo el mundo. Así que le doy gracias a mamá por haberme abandonado en Andorra.

Con Josep Guardiola cuando jugué en el Barcelona

Cinco razones por las que no debes documentar al viajar en avión

Maleta chica o maleta grande. A veces es imposible no documentar el equipaje, pero intenta no hacerlo. A mí no me queda otra opción cuando llevo envases con líquidos de más de 100 mililitros, pero de otra forma, hago hasta lo imposible para llevar mi maleta conmigo. Estas son cinco razones por las que NO debemos documentar:

1.- El tiempo. Si vas a checar tus triques, tienes que llegar al menos dos horas antes si es vuelo internacional y máximo 90 minutos antes si es nacional. Lo malo es que cuando vives en una ciudad grande el tráfico es imprevisible y acabas llegando 3 horas antes. Mejor una carry-on, imprimes tu pase de abordar desde la casa y directo al avión. Seguramente hasta tiempo te sobrará para echarte una cerveza.

Sin prisas y con la maleta siempre en mano. La foto la tomé en Madrid Adolfo Suárez Barajas

2.- Maltratan nuestras cosas. Supongo que les han tocado esos videos en los que observamos cómo “cuidan” el equipaje los empleados de los aeropuertos y aerolíneas encargados de llevar las maletas al avión. Las avientan como si fueran pelotas. Imagínate que te compraste tu maletita Tumi muy cuquis y desde la comodidad de tu asiento alcanzas a ver cómo la avientan a la banda para subirla a la aeronave. Te va a dar el patatús y no precisamente por la turbulencia.

El momento en que suben al avión el equipaje. Es el Airbus A380 en el AICM

3.- Robos. ¿A cuántos de ustedes les han abierto la maleta para robarles? Esto es muy común y ni cuenta nos damos hasta que llegamos al hotel y comenzamos a desempacar. Cuando documento, jamás guardo cosas de mucho valor. Solamente va lo inevitable que son los líquidos, toiletries y la ropa. Nunca manden electrónicos a la panza del avión porque es lo que más se roban junto con perfumes.

4.- Te siembran cosas. Les recomiendo que en Nat Geo vean el programa de Alerta Aeropuerto. Ejemplifican todas las formas de transportar droga. Muchos empleados en las terminales aéreas están coludidos con la delincuencia para sembrar mercancías ilegales en el equipaje de los pasajeros. En la Ciudad de México pasa de a tiro por viaje en vuelos procedentes de Sudamérica, en especial de Colombia y Perú. Por eso cuando vienen de estos destinos los separan y el baggage claim es en una zona especial. Así la policía tiene mayor control. Pónganse truchas

5.- Conexiones. Supongamos que van a hacer un vuelo México-Londres con escala en Houston y solamente tienen una hora entre un vuelo y otro. Tienen que recoger sus maletas en Estados Unidos y luego llevarlas al mostrador de “Equipaje en conexión”. Típica Ley de Murphy, las maletas tardan siglos en salir y ustedes tienen prisa. En cambio, si llevan una carry-on, no tendrán este problema.

Esperando las maletas en el Aeropuerto de Madrid con 40 minutos de conexión a Barcelona. ¡A correr!

 

En los aviones más modernos el compartimento superior del equipaje abre de arriba hacia abajo para maximizar el espacio y así caben más cosas