Valle de Guadalupe, entre el amor y la incomodidad

La próxima semana estaremos en el Valle de Guadalupe, uno de los lugares más bonitos de México. Aunque también es uno de los más complicados para planear un fin de semana. Los horarios de los restaurantes son muy limitados y los viñedos también están abiertos pocas horas al público.

Algunos lugares solo abren a la cena y los que no, su última reserva es a las 8 o máximo 9 de la noche. Agreguen que los tiempos son largos por las distancias y porque muchos caminos son de terracería. En fin de semana suele atascarse de gente que baja desde California, así como turismo nacional. Total que acabas yendo a dos viñedos por día, a comer y a cenar, si bien te va. La cruda es ligera porque simplemente no existe la vida nocturna. A las 10 de la noche, el lugar está más muerto que Michael Jackson.

 

Restaurante Tre Galline. Recomiendo la pasta amatriciana. Además una parte de las ventas de ese platillo, va a víctimas del temblor que sufrió esa región italiana

La infrashtroctor en el Valle aún es muy limitada. Les recomiendo que busquen hospedaje en Airbnb porque los hotelitos que hay, son boutique y muy caros. Son cozy, tienen ondita, pero no esperen servicio como si fuera cinco estrellas. Son tres estrellas con precios de cinco. No me late pagar 300 dólares por ese tipo de lugares, porque es una realidad, no son igual de cómodos que un hotel citadino de calidad.

Adobe Guadalupe con los cuates. Si piden la cata VIP; se las dan en un lugar espectacular

Uno de los problemas que enfrenta el Valle de Guadalupe, es la falta de agua . Los viñedos se la viven haciendo milagros recolectando el vital líquido para mantener sus cosechas. Hay planes para que una empresa de Israel traiga agua desde Tijuana, pero conociendo nuestros gobiernos, eso podrá tardar años. Aunado a que hay un boom de pequeños lugares de alojamiento que no son expertos en hospitality, eso se convierte en un caos.

Airbnb en el Valle de Guadalupe. Un sábado cualquier pintando mandalas y tomando cerveza artesanal

Si no quieren pasar penurias porque sale un chorrito de la regadera o porque el escusado tiene poca presión y se tapa, les recomiendo que busquen alojamiento en Ensenada, donde hay varios hoteles de cadena. Otra opción es la Carretera Transpeninsular, en el corredor a Rosarito hay muchos Airbnb en condominios de lujo. Además, Ensenada por sí sola, es una atracción que no deben perderse. Ufff unas tostadas de La Guerrerense no me caerían nada mal.

Con la esposa en uno de los viñedos del Valle de Guadalupe

Lo ideal es rentar coche en el Aeropuerto de Tijuana, manejar hacia el sur y parar en Puerto Nuevo “a por los tacos de langosta”, very popular en la región. De ahí son 40 minutos a Ensenada, donde recomiendo alojarse. De la ciudad al Valle de Guadalupe son 40 kilómetros y las distancias entre viñedos varían de 5 a 20 minutos (en coche).

Las barricas en Adobe Guadalupe

Nosotros nos hemos quedado en Airbnb y hoteles en pleno Valle con buenas experiencias y lugares limpios y cozy, pero es una realidad el problema del agua. Esta vez, elegimos un departamento en Ensenada sobre la playa. Queremos ver los atardeceres espectaculares que regala el Pacífico. Los paisajes en esa zona, son de los más bonitos que he visto en América.

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