Viajando en Business Class de Emirates

Durante años quise subirme a un avión de Emirates en primera clase. Es un lujo que solamente los millonarios se pueden dar porque los boletos cuestan miles de dólares. Sin embargo, existen algunas opciones (contadas con la mano) para poder lograr este sueño.

La aerolínea de Emiratos Árabes tiene varios vuelos de 5th freedom, entre ellos Bangkok-Sydney y Bangkok-Hong Kong. Aprovechando que viajaríamos de Tailandia a HKG, decidí comprar boletos de Business Class. ¿Qué es esto de la quinta libertad? Permite a las aerolíneas transportar pasajeros (revenue) entre países que no son base de la aerolínea que opera el vuelo. Es el derecho de llevar pasajeros de un país a otro y de ahí, a un tercer país. Por ejemplo: Londres-Sydney vía Singapore operado por British Airways. En el trayecto Londres-Singapore no se aplica el 5th freedom porque el avión despega desde el territorio base de la línea, en este caso Reino Unido. Sin embargo, en el segmento Singapore-Sydney sí aplica la quinta libertad porque ninguno de los dos países (Singapore y Australia) son base de British Airways. El 5th freedom right lo otorgan los gobiernos. El gobierno de México generalmente se opone en ese afán de cuidar los intereses de las aerolíneas en lugar de preocuparse por los pasajeros y tarifas más competitivas.

A diferencia de otros vuelos, en los que me gusta llegar con apenas una hora de anticipación al aeropuerto (obviamente sin documentar), en esta ocasión llegamos cuatro horas antes para poder disfrutar de toda la experiencia.

Algunos de los vuelos desde Bangkok Suvarnabhumi

Nuestro vuelo despegaba a las 13:45 h del Aeropuerto de Bangkok. Suvarnabhumi se encuentra a 33 km al este del Hotel Conrad, donde nos hospedamos. El trayecto fue de una hora y nos fue bien, para los estándares del tráfico en la capital de Tailandia.

Aunque no documentamos, pasamos por el mostrador porque no hice el web check-in. Fue expedito. A lo mucho tardamos cinco minutos y nos enfilamos hacia migración y seguridad. Como teníamos boletos de Business, nos formamos en la zona vip y todo tranquilo. Hasta ahí, el viaje marchaba fenómeno.

El mostrador de Business Class de Emirates en el Aeropuerto de Bangkok

Teníamos opción de elegir a qué salón íbamos porque con la tarjeta Priority Pass podíamos acceder a los de Air France, Oman Air y a los de Miracle. Sin embargo, elegimos el de Emirates porque en definitiva, es el de mejor servicio.

Vean qué lujo. Más que un salón vip de aeropuerto, parecía el buffet de un hotel de Las Vegas. Y ni qué decir de la barra de bebidas. Yo decidí abrir el bar temprano y para las 12 del día, ya llevaba una botella de Moet encima. Camarones, salmón, postres, barra caliente con ocho platos, caviar. Había de todo. Además hay regaderas y un titipuchal de detalles que hacen de Emirates, la línea más lujosa del mundo.

El vuelo se retrasó media hora. Así que seguí entrándole a la comida y a las bebidas espirituosas. Abordamos y en cuanto nos sentamos, nos ofrecieron más champagne, ¿y quién soy para decir que no?

Gracias, señorita sobrecargo. Por favor sírvale también a mi esposa, aunque no le guste. Yo me lo tomo

 

En cuanto despegamos, me di una vuelta por el avión. En el baño colocan amenities de Bvlgari y el típico cepillo de dientes.

 

La esposa iba muy contentota en el avión y eso que ni toma alcohol.

El servicio es fenomenal. Hay un ejército de sobrecargos que cuidan cada detalle para que los pasajeros sientan que desquitaron su dinero. ¡Pos oye!

Antes de despegar nos ofrecieron el menú y el purser (el mero mero de los flight attendants) se acercó a platicar un rato. Nos dijo que la mayoría de sus compañeros son australianos, españoles, ingleses y hasta mexicanos. Una vez en el aire, te toman una foto de recuerdo que imprimen ahí mismo. En cuanto llegamos a la casa, Chopi se encargó de romperla. Ese perrito debió llamarse Chucky, como el muñeco diabólico.

El menú del vuelo Bangkok-Hong Kong

 

Corina disfrutando de su comida. Sírvame, sírvame, que se lo toma mi esposo

El servicio de Business de Emirates es espectacular. El detalle que más sorprende a los pasajeros es el bar que se encuentra en la parte posterior del segundo piso del Airbus A380. Como en los viejos tiempos, una aeromoza se encarga de servir los drinks y los pasajeros disponen de una barra para interactuar. También se puede tener una pequeña junta o echar el chisme cachetón a gusto como si estuvieran en un restaurante.

Como todo lo bueno termina, comenzamos el descenso final a HKG, que se encuentra a 30 km de la ciudad. En algún momento, esta terminal fue la más grande del mundo. Aquí es base de Cathay Pacific y antes, el aeropuerto estaba en plena ciudad pero los aterrizajes y despegues eran literalmente entre los edificios y eso lo hacía muy peligroso.

La aproximación final al Aeropuerto de Hong Kong, que está en la isla de Chek Lap Kok. Del lado izquierdo hasta se aprecian los barcos. Este aeropuerto es el de mayor tráfico de carga en el mundo y está entre los 10 con más pasajeros en el mundo.

Además de la enorme pantalla de la que dispone cada pasajero, también hay una tablet con la que controlas los botones del asiento, que obviamente se reclina 180 grados hasta convertirse en cama. Incluyo una foto del asiento, que dispone de un servibar.

¿Vale la pena volar en en Business Class o Primera de Emirates? Costo-beneficio depende. Si tomas alcohol puede ser que lo desquites en vuelos cortos por los que no se paguen miles y miles de dólares. Tan solo una botella de Moet en un súper en Asia cuesta 60 dólares. Si a eso le agregas todas las amenidades y bla bla bla, lo desquitas. Si se van a subir y dormirán todo el vuelo, mejor compren lugar en Coach (y no la tienda de bolsas jijiji).  Es un lujo que todos los amantes de los aviones deben darse por lo menos una vez en la vida.

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