Mi lugar favorito en Tokyo

Mi amigo Sopitas en su biografía de Twitter escribió que es un tipo muy afortunado. Yo también lo soy. Cuando se escribe de viajes, comida y en general, de experiencias, es imposible no pecar de presumido, por más que se intente ser humilde. No importa. El chiste es poder compartir lo que vamos aprendiendo en el camino, por si algún día les es de utilidad.

Cuando leo y releo lo que escribo, las ansias de buscar el mejor texto posible me carcomen, pero al final lo dejo tal como me viene a la mente, para que cuando el amable lector le dedique su valioso tiempo, sienta que me está escuchando como soy, sin pretensiones. Por ejemplo, sé que en español se escribe Tokio, pero a mí me gusta con Y, Tokyo. ¿Y qué?

Hoy toca mi lugar favorito en Tokyo. Soy gordito, entonces es una obviedad que mi happy place sería algo de comida. Se llama Butayaro y al parecer, se escucha muy similar a una grosería en japonés porque cada vez que repetía la palabra enfrente de una amiga de allá, moría de risa y me trataba de explicar que es una mala palabra.

En Tokyo lo único que no hay es espacio. Este restaurante es miniatura y consta de una barra en L y enfrente tiene la cocina, que consiste en un asador, varias ollas y una máquina en la que tú eliges qué quieres y depositas el dinero como vending machine, te entrega un ticket y se lo das a las doñitas.

Butayaro es un lugar sin pretensiones. Está en un tercer piso y parece que el target son los liliputienses, porque apenas y cabemos los chaparritos. Solamente entran nueve comensales y a la hora del lunch, la fila puede llegar hasta la calle. El menú es muy sencillo: sopa miso, alguna otra curiosidad que no logré descifrar y un butadon espectacular. De tomar, agua sola o cerveza. No hay más.

La máquina en la que ordenas lo que vas a comer

El butadon es carne de puerco con una especie de salsa teriyaki sobre arroz gohan. No saben qué maravilla. Solamente de imaginarlo, ya me dio hambre. Los japoneses son expertos en cuidar los detalles. Rebanan a la perfección la carne para que quede homogénea y el grosor es un poco mayor que el de un carpaccio. De esta forma, la cocción es la ideal.

Lo mejor es que Butayaro cumple con las 3B: bueno, bonito y barato. Además, está en una zona por la que todos los turistas pasan, ya que se encuentra a escasos 500 metros de Akihabara, ¡donde venden todo lo relacionado con los freaks, digo, geeks!

¿Cuánto cuesta? Hay tres tamaños de butadon: de 500, 700 y 900 yenes. Mi esposa se empaca el de 700 y yo, dependiendo de mi hambre. Esta última vez, un día me comí 2 de 600 (bodrio, asqueroso del mal) y la otra uno de 900. Para que resbale, una Sapporo bien pinches fría.

 

El tip que debo compartirles es que vayan después de las 2 de la tarde porque antes, la fila es muy larga. Si son de los que tienen la necesidad de comer casi todo con limón (yo soy de esos), enfrente hay un minisúper Lawsons que vende jugo. Ni modo, es lo que hay, al menos que vayan cargando sus limones. También llevo mi Salsa Tabasco, pa que me critiquen a gusto. Ahhhh… no olviden su sweater porque al ser un lugar cerrado y con el asador, prenden el aire acondicionado en lo más fuerte. Y sí, se van a ahumar, pero ni modo. Lo vale

Esta es la fachada. El metro más cercano es Ochanomizu

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