El día que mamá me abandonó

Si tienes más de 30 años, recordarás la vida sin internet. Es una contradicción decir que todo era más simple (porque no lo era), pero es una realidad que éramos menos dependientes de la tecnología.

Corría el año 2000 y yo era un enfermo del futbol, un adicto sin remedio que se la vivía de estadio en estadio. Todo el dinero que me caía lo usaba para comprar revistas y libros. Una de mis favoritas era Don Balón. La traían de España y en ese entonces costaba 30 pesos en Sanborns. En una de sus ediciones se anunciaba el flamante campamento del Barcelona. Sí, el equipo en el que jugaban Figo, Zubizarreta y Rivaldo.

Para no hacerles el caldo gordo, con mucho esfuerzo mamá y papá pudieron pagar el mentado campamento y volamos a Madrid con Cachuchas (mi hermano) y mis amigos Othón y Esteban. Era la primera vez en mi vida que me quedaría sin familia. El reto era grande pero iba feliz por jugar futbol con niños de todo el mundo y de gran nivel (alguno que otro llegó a primera división con el Barça).

De Madrid volamos a Barcelona y de ahí en autocar a Andorra. Las canchas eran espectaculares y nos trataban como si fuéramos del primer equipo. Era una concentración profesional y Pep Guardiola, el mismísimo Pep Guardiola era nuestro técnico.

Mamá y Cachuchas tenían que regresar a México y allí fue cuando todo se vino abajo. Un empleado de Nike los llevaría de a Barcelona para que emprendieran el viaje. Fue una madrugada de mucho dolor para mamá, el hermano y para mí. Me dio el Mal del Jamaicón y quería regresarme con ellos. Fue un show en el hotel. Cachuchas sufría pero la que la estaba pasando muy mal era mamá. Por primera vez dejaba a su Albertano solo al otro lado del mar.

Terminé quedándome en Andorra y la familia regresó a México. Mis amigos trataban de consolarme porque realmente extrañaba mi casa. De día todo fluía pero en las noches me hacía falta mi cama. En los entrenamientos los tres mexicanos éramos la sensación porque nos conocíamos de toda la vida y jugábamos con los ojos cerrados. Nos entendíamos tan bien en los partidos, que los entrenadores decidieron separarnos porque no teníamos rival. El éxito fue tal, que la directiva del Barcelona nos ofreció quedarnos a vivir todo un año en La Masía (donde se desarrollan las inferiores del club). Los tres nos negamos. Éramos muy niños para percatarnos de la oportunidad que se nos presentaba. Teníamos 13 años y el mundo no estaba tan globalizado como en la actualidad.

Todas las noches hablaba a México. Diario me gastaba 2 mil pesetas en un rascuacho teléfono que había en el lobby del hotel y para que mamá estuviera tranquila, Pep Guardiola y su hermano Pere hablaban con ella. Todavía hasta hoy, mamá me recuerda la frase que le decía el ahora entrenador del Manchester City: “Es que de día es un majo, pero de noche se transforma”.

Pasó el tiempo. Ese día que mamá me soltó la mano y largó llorando, sirvió para crecer como persona. Jamás imaginamos que algunos años después me iría de la casa para vivir solo en China. Fueron momentos duros, pero de mucho aprendizaje. Si me hubiera regresado, es muy probable que después fracasara en mi intento por vivir en otro país. Desde entonces, he andado de pata de perro por todo el mundo. Así que le doy gracias a mamá por haberme abandonado en Andorra.

Con Josep Guardiola cuando jugué en el Barcelona

5 comentarios sobre “El día que mamá me abandonó

  1. Fue muy duro irme y ver que te quedabas llorando en el lobby del hotel pero como bien dices fue una lección de vida e influyo para convertirte en el hombre seguro y productivo que ahora eres, te amo y estoy orgullosa de ti.

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  2. Hiciste que recordara uno de los momentos futbolísticos más importantes que guardo de mi niñez. Corría el año 2002 y los partidos del mundial de Corea-Japón eran transmitidos de madrugada. En ese año estaba a punto de terminar mi sexto grado de primaria en la MCS (Escuela de la Ciudad de México por sus siglas en inglés) y mi compañero de clase Luis Hector del Río nos había invitado a mi y a un par de compañeros más a ver el partido de México vs Ecuador en su casa. Para mi fue algo nuevo ya que nunca había trasnochado en casa de alguno de mis compañeros de clase. Recuerdo llegar a su casa, los detalles son borrosos, lo unico claro es la gran pantalla que tenian en esa sala. El partido fue emocionante y el jubilo por el triunfo fue tal que tu señor padre nos llevo al Ángel de la Independencia a celebrar dicho triunfo. Para mí es algo que nunca se me va a olvidar. Gracias.

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  3. No bueno!!!!
    Que historia!!!
    Que buen relato y ciertamente las oportunidades en la vida son pocas, lo cierto es que todas dejan enseñanzas que marcan a las personas.

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